domingo, 25 de enero de 2009
sábado, 24 de enero de 2009
Barack Obama, Presidente Electo de los Estados Unidos de América.
Ciudadano presidente electo:
El lunes próximo tendrá usted una entrevista con nuestro compatriota Felipe Calderón, quien se ostenta como presidente de México.
Este ciudadano ocupa dicho cargo como resultado de un gran fraude electoral, orquestado por un grupo mafioso de traficantes de influencias y políticos corruptos.
En nuestro país existe una República aparente, simulada, falsa; hay Poderes Constitucionales, pero en los hechos un grupo ha confiscado todos los Poderes.
Esta especie de dictadura encubierta no solo ha nulificado la vida democrática, sino que ha causado una infame desigualdad económica y social.
Aunque cruda, esta es la realidad: en México la riqueza de unos (pocos) se ha edificado con la miseria de otros (muchos).
Pero independientemente de esta penosa circunstancia, que los mexicanos ya estamos enfrentando de manera soberana, el propósito principal de mi escrito es expresarle que sería un grave error poner en marcha, por parte de su futuro gobierno, una política que impida el flujo migratorio hacia Estados Unidos.
Tenga en cuenta que la política de pillaje, llamada neoliberal, impuesta en México desde hace 26 años, ha devastado la actividad productiva, ha impedido el crecimiento económico y la generación de empleos, y esto ha llevado a que millones de mexicanos (más de 500 mil por año) se vean en la necesidad de emigrar, arriesgándolo todo, en busca de oportunidades que mitiguen su hambre y su pobreza.
Como usted comprenderá, después de un largo periodo sin crecimiento económico, si no fuese por el fenómeno migratorio, ya hubiese habido un estallido social en México.
En consecuencia, es indispensable que la relación entre los dos países se finque en la cooperación y no en el uso de medidas coercitivas.
La solución al problema migratorio no se encuentra en la construcción de muros ni en la militarización de la frontera, sino en el desarrollo económico y social de México.
Asimismo, esperamos que de manera congruente con sus repetidos compromisos de campaña, ponga en práctica un plan para solucionar la situación migratoria de los mexicanos que viven y trabajan en su país.
Estoy seguro que tendrá la virtud y la suerte para responder a las grandes expectativas que ha despertado entre su pueblo y el nuestro.
Atentamente:
Andrés Manuel López Obrador,
Presidente Legítimo de México.
viernes, 23 de enero de 2009
miércoles, 21 de enero de 2009
De dónde?
Por José Saramago. Publicado aquí.¿De donde ha salido este hombre? No pido que me digan donde nació, quienes fueron sus padres, qué estudios hizo, qué proyecto de vida diseñó para él y para su familia. Todo esto lo sabemos más o menos, ahí está su autobiografía, libro serio y sincero, además de inteligentemente escrito. Cuando pregunto de dónde salió Barack Obama estoy manifestando mi perplejidad porque este tiempo en que vivimos, cínico, desesperanzado, sombrío, terrible en mil de sus aspectos, haya generado una persona (es un hombre, podía ser una mujer) que levanta la voz para hablar de valores, de responsabilidad personal y colectiva, de respeto por el trabajo, también por la memoria de aquellos que nos antecedieron en la vida. Estos conceptos que alguna vez fueron la argamasa de la mejor convivencia humana han sufrido durante mucho tiempo el desprecio de los poderosos, esos mismos que, a partir de hoy (podemos darlo por seguro), vestirán a todo correr el nuevo modelo y clamarán en todos los tonos: “Yo también, yo también.” Barack Obama, en su discurso, nos ha dado razones (las razones) para que no nos dejemos engañar. El mundo puede ser mejor que esto que parece una condena. En el fondo, lo que Obama nos ha dicho es que otro mundo es posible. Muchos ya lo veníamos diciendo desde hace tiempo. Talvez la ocasión sea buena para que intentemos ponernos de acuerdo sobre el modo y la manera. Para comenzar.
jueves, 15 de enero de 2009
Joan Fontcuberta, en: Ciencia y fricción. Fotografía, naturaleza, artificio.
Pág. 12
Colección "palabras de arte" no. 4
Ed. Mestizo A. C.
Primera Edición.
Noviembre de 1998
lunes, 5 de enero de 2009
jueves, 1 de enero de 2009
Emily y yo hemos venido a pasar las fiestas de Navidad y fin de año con su familia, en Kennebunkport, Maine, el extremo noreste de los Estados Unidos.
Teníamos planeado el regreso para ayer día 31 de diciembre, pero por la nevada que comenzó justo camino al aeropuerto de Boston, se canceló nuestro vuelo.
A la vuelta del aeropuerto, Sarah, la hermana de Emily, sugirió dar un paseo por la playa para pasear a su perro, Peanut. Continuaba nevando y el viento soplaba muy fuerte. Me contaron que en esa playa, Kennebunk Beach, se celebra el primer día del año con el Polar Bear Dip, evento en la cual un grupo de personas se pone sus bañadores, o trajes de baño, y se sumergen completamente en el agua del océano Atlántico. En años pasados Sarah ha participado en el evento, describió que es difícil correr porque dejan de sentirse las piernas y el corazón parece detenerse.
Emily comenta que una manera de sobrellevar el frío, es abrazarlo completamente.
Pienso que es una actitud positiva. Quizás, no nada más haya que abrazar el frío, sino otras cosas que también congelan.








